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Ms. Marvel, musulmana Inhumana – #adoptaunaautora

Este post forma parte del proyecto conjunto Adopta una autora.

Tratad bien a las mujeres.

(Profeta Muhammad, últimas palabras)

Sucedió no hace mucho. Al parecer, bastantes señores a cargo de tiendas de cómics se quejaron de que sus clientes habituales estaban hartos de diversidad. De mujeres, de negros, de gays o lesbianas. Se quejaron fuerte ante el jefe de ventas de Marvel, que a su vez llevó su queja a los medios especializados.

"¿Colijo por su canción que no quiere venderme Ms Marvel?
«¿Colijo por su canción que no quiere venderme Ms Marvel?

Se lió parda, claro. Marvel tardó un milisegundo en hacer pública la aclaración: apostaban fuerte por Thor, Miles Morales o Sam Wilson. Citada casi al margen quedaba Ms. Marvel, una serie que se ha llevado varios récords de ventas y ocho premios; pero para el imaginario marvelero, para esos señores de las tiendas de tebeos, Nueva Jersey queda muy lejos de Manhattan. O al menos eso parecía hasta que Tony Stark se fijó en una chavala que pasaba por ahí.

El camino difícil

Marvel quería una chica. Ya tenía dos heroínas musulmanas (cómo no, mutantes) pero ninguna protagoniza su serie. Llamaron a Willow Wilson. Ésta podría haber elegido un camino más transitable para su pitch: otra mutante, cuyas series han sido durante años el terreno donde explorar los significados de minoría. Sabía que la estaban observando, de modo que decidió subir la apuesta.

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No cayó muy lejos, ya que Ms. Marvel se ha alineado con los Inhumanos. Kamala Khan nació en Jersey City, a unos pocos kilómetros del cuartel de los Vengadores. Tiene 16 años y escribe fanfics. Va al instituto y cuando sufre de mal de amores se atraca a perritos calientes en un puesto de su barrio. Su condición de diferente va mucho más allá de ser hija de pakistaníes o acudir a la mezquita todos los viernes a cabrearse con su sheij. En el fondo, apenas hay novedad en todo esto: mucho de lo que se lee en los primeros números de Ms. Marvel recuerdan las desventuras personales del Peter Parker clásico o de Kitty Pride. El órdago de Willow Wilson ha sido subir a la trama principal las situaciones, alegrías y conflictos que vivimos todas las musulmanas nativas del Occidente post Choque de Civilizaciones. Y aunque en realidad ese compromiso ha sido un distintivo de las historias Marvel desde siempre, Wilson ha logrado que las lectoras de Ms. Marvel aprendan a la vez sobre la Niebla Terrígena y por qué necesitamos recuperar nuestro papel de líderes en las mezquitas.

Lo cierto es que no solamente ha logrado introducir contenidos relativos a la comunidad musulmana, sino que la respuesta ha sido favorable. Los lectores quieren más. Los personajes secundarios de Ms. Marvel tienen sus propias tramas y nos interesan. La historia de Ms. Marvel es la historia de varios personajes femeninos, a través de los cuales Wilson nos recuerda que no hay un Islam, sino tantos como musulmanes somos.

Nakia, Muniba y Tyesha

Para ello creó a Nakia Bahadir. Es la mejor amiga de Kamala, feminista islámica y hijabi política. Nakia es, probablemente, uno de los mayores logros de Wilson en Ms. Marvel. Cuando Kamala tiene dudas, o se abruma por lo complicada que es su vida, Nakia toma a su cargo la reivindicación política. Gracias a Nakia hemos podido leer hadices del Profeta Muhammad (la paz sea con él) en los cómics que la vanguardia ideológica de las Plataformas europeas contra la islamofobia nunca leerán.

Wilson aprovecha a sus personajes femeninos para recordar a las lectoras que nada es exactamente lo que parece: Kamala no es la heroína musulmana (TM) porque está rodeada de héroes y de musulmanes. Algunos con poderes y otros no. Algunos muy religiosos y otros haciendo lo que pueden. Nakia lleva su hijab política y simbólicamente, mientras Kamala se hace un uniforme con un burkini que jamás llevó a la playa.

Wilson sabía que no podía dejar a Kamala sola explicándonos a todos qué es ser una joven islamoamericana. Así que Tyesha Hillman se convirtió al Islam para echarles una mano a ella y a Nakia. Bajo su largo khimar esta joven afroamericana lee Dune y enfrenta a su manera su propia Jihad. Porque si la islamofobia aparece en la quinta viñeta del cómic, el desprecio a los afroamericanos, más si son conversos, no tarda en aparecer. Estamos en Marvel: no todos los villanos tienen poderes.

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Tyesha es otra elección valiente, otra carta del órdago de Wilson (cada vez estoy menos segura de si lo lanzó a la editorial o a los lectores). Es una musulmana conversa y conservadora, que ha adoptado la vestimenta más tradicional y acude asiduamente a la mezquita. Cuando la mayoría nos encontramos con esas mujeres, incluidas las propias musulmanas «progresistas», es difícil ver a nuestras hermanas como seres humanos complejos con aficiones, vocación, dudas y personalidad propia. Además Tyesha es capaz de meter en vereda a Amir, el hermano mayor y muy carca de Kamala.

Muneeba es la madre de Ms. Marvel, y tampoco es quien imaginamos que es. Existe un Islam conservador, nos dice Wilson, pero éste está formado por seres humanos, como Muneeba Khan, que al final de cada día esperan que sus hijas lleguen a casa de una pieza, sea cual sea el villano que les ha tocado enfrente. A veces el Inventor, otras un novio hipócrita y machista… y además supervillano. Por encima de todo reza por el bien de sus hijos. Porque en Ms Marvel (como en Daredevil) se reza.

Jersey City

En Daredevil se reza. En Ms. Marvel también. No recuerdo quién bautizó a Daredevil y héroes similares como los callejeros, en contraposición a los Vengadores que juegan contra los malos más gordos. Es una frase de Lobezno, que no sé si obedece a un concepto editorial.

En cualquier caso, hay mucho de callejero en Ms. Marvel, empezando por la genialidad de situar su historia en Jersey City. Willow Wilson es de Colorado. Kamala Khan de Nueva Jersey: lugares lo bastante mestizos para hacer la historia creíble pero carentes de aura cosmopolita. La degradación urbana y la gentrificación son un tema clave de sus historias, como lo fueron en el Daredevil de Ann Nocenti.
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Otra de las subtramas que Wilson utiliza es el abandono de los adolescentes. Frente al río hay un Manhattan cada vez más rico mientras en Jersey City cada vez más chavales se quedan fuera del sistema. Bruno, el mejor-amigo-pero de Kamala, ha estado a punto de sufrirlo. Amir, el hermano de Kamala, coquetea con el extremismo por falta de expectativas de vida. En este momento, Kamala está creciendo y el buen rollo con los Vengadores más jóvenes la está alejando de sus amigos. Un drama en toda regla, más aún que guerras civiles y meteoritos por venir.

En medio de todo esto, los vecinos de los Khan se las apañan para seguir disfrutando de la vida. Ms. Marvel está cobrando cada vez más notoriedad y es de esperar que Wilson la siga escribiendo. Con ella seguiremos leyendo sobre nosotras mismas.

Hiroshima: el manga recuerda a las víctimas de la bomba

Reseña de Hiroshima de Kenji Nakayama“Este cómic es la prueba de que los seres humanos pueden sobrevivir a casi cualquier cosa. Pero no deberían tener que hacerlo”. Algunos críticos definieron así Adashi no Gen (Gen de los pies descalzos). Esta obra clave del Manga, la versión japonesa del cómic, está siendo por fin publicada en español bajo el título genérico de Hiroshima.

Kenji Nakazawa tenía seis años cuando la bomba atómica arrasó su ciudad. Su padre, su hermana y su hermano pequeño murieron abrasados ante sus ojos, y tanto él como su madre sufrieron los efectos de la radiación. Pero la familia ya había sufrido la exaltación irracional de un Japón totalmente volcado a la guerra. Todos los alimentos y bienes básicos eran para el Ejército. Los estudiantes debían trabajar en la industria armamentística, cuando no eran reclutados en masa. Las convicciones pacifistas del señor Nakazawa condenaron a la familia al ostracismo. El mayor de los hermanos de Keiji se presentó voluntario al escuadrón de kamikazes, los pilotos suicidas, para exonerar a la familia.

Antes, durante y después de la bomba

Nakazawa cede sus recuerdos al protagonista de su obra, Gen Nakaoka, uno de los “niños descalzos” cuya ropa, piel y cabello se volatilizaron el 6 de agosto de 1945, cuando la primera bomba nuclear fue arrojada sobre Hiroshima. A pesar de que la guerra se convirtió en un tabú en Japón, y que el horror de la masacre de Hiroshima y Nagasaki fue silenciado por EE.UU., Nakazawa se propuso contar su historia, y lo hizo a través de lo que era su medio de vida: el manga.

A lo largo de los siete tomos de la serie de los cuales se han publicado ya cuatro en España, el lector se da de bruces con una historia apenas contada, la de las víctimas japonesas de la guerra. El aspecto inocente de los dibujos contrasta con el relato totalmente descarnado de una historia en la que cada personaje, todos víctimas, puede convertirse acto seguido en verdugo de sus vecinos con tal de sobrevivir.

“Imágenes irresponsables”: cómo definir un manga

Esta dualidad entre el relato y el dibujo es, probablemente, uno de los aspectos distintivos del género Manga, y es el que ha chocado más a los lectores occidentales. La tradición de la caricatura, o viñeta humorística, tanto en China como en Japón, data del s. XVI, y esta evolucionó en el s. XX a una forma absolutamente particular de historieta.

Para este cómic japonés, el dibujo contiene la información esencial. A menudo ni siquiera necesita el apoyo del texto, si bien algunos de sus autores más representativos, como Katsuhiro Otomo o Rumiko Takahasi, son excelentes guionistas a la vez que dibujantes. El aspecto algo naif que algunos lectores ven en el manga procede también de esta esencialidad del dibujo: un manga no debe parecerse al objeto real, sino al representado. De ahí esos enormes ojos llenos de vida, que no tienen por qué ser realistas, sino transmitirnos emociones.

Esos mismos ojos expresivos transmiten el horror, pero también la esperanza, de Gen y sus hermanos en Hiroshima. Tratada como un clásico del Manga, se ha convertido en lectura obligatoria para los estudiantes de Secundaria en Japón, de modo que el objetivo de su autor parece cumplido: “que una nueva generación pueda pisar descalza el carbonizado suelo de Hiroshima, que sientan la tierra bajo sus pies, y tengan la fuerza suficiente para decir NO a las armas nucleares”.

Más información:

Otakuland ediciones

¡Vegetales oprimidos del mundo: uníos!

Publicado en Canal Solidario en 2003

Reseña de Mundo Vegetal de Javi Royo
A Javirroyo se le conoce en los círculos de aficionados al cómic por su personaje La Cebolla Asesina. Desde 1998, y a través de la editorial Subterfuge, Cebolla se dedicó a luchar contra los poderes establecidos del Mundo Vegetal, una parodia hiriente y desmelenada de lo que el dibujante llama “una sociedad adormecida”. A esta sociedad adormecida le ataca ahora de plano un nuevo personaje, Pepito Pepinito. Un vegetal de a pie que un día, harto del empleo precario, del mercadeo de las grandes empresas, de la explotación de los niños zanahoria del sur, y de programas de televisión como Gran Berzas, saca el superhéroe que lleva dentro y conquista su propia dignidad. No es que el panorama vegetal cambie mucho, pero Pepito, por lo menos, se queda a gusto. Y apaga la tele.

Este es el argumento de Mundo vegetal, un cómic de 12 páginas que Javirroyo ha dibujado para la Secretaría de Juventud de Comisiones Obreras, y que ha contado con la participación posterior de Juventud Obrera Cristiana y ACSUR-Las Segovias. Con este cómic, las tres organizaciones pretenden que los jóvenes, tanto los que trabajan como los que aún estudian o buscan su primer empleo, tomen conciencia de su situación y, a su modo, “saquen su superhéroe”.

Pike, Roncocola y Shit Technologies

El “mundo vegetal” que Javirroyo deforma hasta convertir en chiste macabro es, tristemente, muy parecido al nuestro. Los vegetales más jóvenes son adiestrados desde la guardería para comprar, comprar y comprar; y más tarde, para ganar más y más dinero que les permita seguir comprando. Cuanto más consumes, más posees, y más alto puedes llegar en el mundo vegetal, desde las pequeñas zanahorias del Sur que fabrican los balones Pike, hasta las patatas ejecutivas de las grandes multinacionales.

Por supuesto, las zanahorias del Sur están fuera del mercado. Pero, si naces en un huerto del Norte, tampoco puedes subir en el escalafón de compañías como Shit Technologies. No podrás lograrlo si, desde que eres un brote, no consumes productos como Roncocola, un misterioso brebaje que disuelve a sus bebedores poco a poco, hasta convertirlos en más refresco. Los que no se disuelven continúan alimentando un sistema basado en escalar y hacer, literalmente, zumo, a los vecinos.

Para conseguir una difusión masiva del cómic, la Secretaría de Juventud de CC.OO. ha editado una versión electrónica de Mundo Vegetal en formato PDF que se puede descargar gratuitamente. El cómic en papel, también gratuito, se puede solicitar en cualquiera de las sedes de las tres organizaciones. Quien desee difundirlo en su asociación o centro juvenil, está invitado a ello. Cuantos más lectores, mejor. Así, el “mundo vegetal” tendrá más superpepinos que berzas o patatas.