Escribir para clientes “pequeños”: la tienda online de Tecrostar

Fue mi segundo trabajo por cuenta ajena. Entré a trabajar como editora web de un servicio de ofertas de empleo en ONG y voluntariado, que acababa de independizarse de su madre digital, un diario de noticias solidarias hoy desaparecido.

Como es natural, el digital tenía consolidada una red de contactos de prensa entre las grandes ONG y dirigían la comunicación con ellas: el proyecto al que yo me incorporaba, recién nacido, se quedó con los contactos pequeños. Asociaciones de vecinos, grupos locales, pequeñas organizaciones de voluntarias… y con ellas empecé a tejer mi red y a buscar noticias y sobre todo historias que contar.

Escribir para clientes (o contactos) pequeños… no hay contacto pequeño

En seis meses teníamos un millón de páginas vistas y de personas que buscaban colaborar con todos esos contactos pequeños: dejé la fundación en 2003, sin posibilidades de promocionar y con la filosofía del voluntariado ya superada en mi esquema personal; pero me llevé una de las lecciones más valiosas de mi vida profesional: no hay contacto ni cliente pequeño.

Redacción de la tienda online de Tecrostar

Esta semana he estado trabajando con una empresa pequeña en un proyecto también pequeño y muy puntual. Mi trabajo consistía básicamente en la redacción de la tienda online de Montadores Tecro. Sobre todo editar los productos estrella de la tienda online, Tecrostar.

Edición de textos para webs y tiendas online: Tecrostar

 

Tecrostar es una empresa pequeña (no tan pequeña) que vende altillos desmontables desde su planta de Villalobar, en La Rioja. Me contactaron a través de Infojobs Freelance y aceptaron mi presupuesto en una hora. Esa misma tarde ya estaba trabajando mano a mano con Emilio Aira, su webmaster, en la redacción de su tienda online Había que ajustar los nuevos textos a su SEO pero sobre todo escribir pensando en sus clientes finales: hacer algo comprensible y dar ganas de comprar.  ¿Quién no ha montado su propio altillo en el garaje alguna vez?

Trabajar para un cliente “pequeño” es algo que rechazan muchas agencias, porque tienes que hablar mucho, a veces debatir puntos de vista técnicos y desarrollar toda la empatía posible con alguien que quizá nunca se ha planteado lo que tú le estás contando. Con Emilio no ha sido el caso: nos entendimos desde el principio y todo funcionó a las mil maravillas. Redactar una tienda online, y trabajar con este tipo de cliente, te ofrece la posibilidad de aprender cosas que tú tampoco te habrías planteado nunca; te permite cambiar de estilo, porque no es tu narrativa la que tiene que aparecer, sino la suya; y sobre todo te obliga a adaptarte al trabajo, algo que no abunda entre nosotros los de Lo Creativo.

Trabajar para estos clientes también nos permite tener un contacto directo, algo que no tenemos cuando damos servicio a través de agencias. Y eso, aunque nos obligue a aceptar términos y dinámicas de trabajo más propias de los pequeños comercios, también nos da la posibilidad de tener una relación mucho más humana y más rica con nuestros clientes. Empezar, como era el caso, hablando de SEO y terminar intercambiando rutas en bicicleta. Para alguien como nosotros que trabajamos tantas y tantas horas solos no es un detalle insignificante.

No hay cliente pequeño. O mejor dicho, no hay cliente ni proyecto “grande”.