Una cosa que volaba, álbum ilustrado

Una cosa que volaba es el título de esta obra de teatro:

 

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Se trata de una obra pequeña (como las cosas que volaban) que pude estrenar el año pasado en la muestra Vallekas Cuenta 2019 (sí, ya sé que tendría que actualizar esto más a menudo). Un montaje de teatro de sombras con libreto mío y con David Martínez, de Miseria y Hambre, a la dirección. Nuestras hijas son alumnas de la Escuela Infantil Zaleo: los que me seguís en Twitter sabéis lo afortunada que me siento de formar parte de esta comunidad educativa. La primera versión de la obra fue un cuenta cuentos de unos cinco minutos para las niñas y niños. Después se convirtió en un montaje de teatro de sombras con el que la escuela, una de las sedes del festival, nos invitó a participar.

Un mundo sin abejas

La historia de la cosa que volaba, y la niña que la descubre, es un futurible. ¿Cómo viviríamos en un mundo sin abejas? ¿Es posible reestructurar todo nuestro ecosistema después de una catástrofe climática? Y en caso de que lo fuera, ¿cómo sería la vida de las niñas y niños en esa reconstrucción? ¿Cómo serían sus escuelas? Cómo percibirían el mundo, y cómo podrían volver a entrar en contacto con la Naturaleza una vez lo que queda de ésta hubiera sido proscrito de sus vidas.

La inspiración me llegó de un fragmento muy breve de La carretera, de la versión de John Hillcoat (no he leído a McCarthy). Hacia el final de la película, entre las ruinas del pueblo playero, en medio de toda la muerte que les rodea, el Niño encuentra por casualidad un escarabajo. Y ese bicho se convierte en la esperanza, en la promesa de la regeneración, de la vida. En aquel momento me invitaron a narrar un cuento en la escuela relacionado con el proyecto educativo del curso, que era el cuidado del medio ambiente y el cambio climático. Y de ahí surgió la pregunta.

El cuento ilustrado

Ahora llega la tercera encarnación de la Cosa que volaba. Tenía ganas de darle vida más allá de los bolos. En un primer momento pensé en transmedia: una guía, una base de recursos para familias… Pero tanto la obra como yo estábamos verdes para un reto semejante. Pero sí me veía más que capaz de convertir el libreto en un libro para niños.

 

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María Morpalier y yo ya hemos trabajado juntas en alguna ocasión y además somos amigas, así que colaborar con ella (o más bien que se preste a colaborar conmigo) va a ser un placer igual que lo es visitarla en Valencia o lo son nuestras charlas por teléfono. Es la primera incursión de ambas en el terreno del álbum ilustrado. Es probable que busquemos alguna mano extra y orientaciones, tanto para el texto como para los lápices. Pero de momento el trabajo va a cuatro manos.

No obstante el texto del álbum ilustrado está disponible y también la obra de teatro, bajo licencia Creative Commons, para cualquier compañía que quiera montarla [en breve con su link].